Quisiera hablar en este punto de algunas consideraciones acerca del poder del dinero como promotor del bienestar y de la delincuencia.
Supongamos la existencia de un individuo que desea consumo como cualquier otro pero que no tiene acceso a los conocimientos necesarios y suficientes para entrar a la economía formal. Ni tampoco tiene una actitud pro-gobierno respecto a sus obligaciones legales como ciudadano. Lo cual quiere decir precisamente que evadirá impuestos y el pago de contribuciones sociales como el seguro social, el fondo de la vivienda y muchos otros servicios públicos como el pago regular de la luz eléctrica por ejemplo.



